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Nueva o usada

En estas páginas publico mis necesidades para que conociéndolas puedas ofrecerme lo que creas que mejor se adecua a ellas, sea nuevo o usado. Yo me encargaré de comparar y elegir.

 

Prefiero maquinaria nueva...

Mi experiencia es que si voy a usar de forma intensiva una máquina o herramienta, es preferible, por fiabilidad y coste, comprarla nueva y con garantía del fabricante.

 

Pero no desecho otras opciones...

Pero hay razones por las que a veces busco material de segunda mano:

  1. Mi actividad es pequeña y no puedo hacer grandes inversiones.

  2. Creo que la vida útil de una máquina bien cuidada puede ser superior a su vida mercantil. Y que máquinas que ya han sido amortizadas y han superado su vida prevista pueden aún servir en pequeños talleres como en el que trabajo.

A tener en cuenta antes de poner a la venta tu máquina usada

La regla de oro para vender una máquina usada es: ponte en el lugar del comprador. Al comprador no le interesa lo mucho que tú pagaste por ella, los 'extras' que tiene y el poco uso que le has dado. Lo que le interesa al comprador es por cuánto se consigue hoy una máquina similar, que le haga el trabajo que él precisa, cuánto le costará trasladar y adecuar la tuya y por qué le compensa comprar una máquina usada, sin garantía y más propensa a estropearse que una nueva.

Características. Es muy importante que te prepares para dar a los posibles compradores todas las respuestas posibles sobre las características de la máquina: marca y modelo, año de fabricación, tamaño y potencia, etc. Y ten preparadas algunas fotografías. Sólo los compradores profesionales pueden valorar una máquina con un rápido vistazo. Suelen dedicarse a la reventa o a la chatarrería. Y cualquiera de ellos te dará por tu máquina muchísimo menos que alguien que vaya a usarla y sacarle provecho.

Normativa. La experiencia de los accidentes que se producen hace que cada vez se exijan mejores mecanismos de seguridad. Las normas van cambiando, pero excepto en casos muy contados, sólo suele comprobarse su cumplimiento en nuevas instalaciones. Si tienes una magnífica máquina que no ha dado ningún problema durante los últimos veinte años, ten en cuenta que no será legal ponerla en marcha en un  nuevo taller sin pasar una auditoría y añadirle los elementos convenientes, si se puede, para que se adecue a la nueva normativa de seguridad. El comprador debe tener en cuenta el coste en tiempo y dinero, que no es poco, de estos trámites y descontarlos del precio de la máquina.

Ubicación. Vender una máquina no es fácil. No creas que quien pueda estar interesado en ella va a ser un vecino. Probablemente el interesado sea de otra ciudad o país. El comprador que busca una máquina como la tuya necesita tener de cada oferta la máxima información posible para poder comparar y no tiene tiempo para desplazarse y averiguar por sí mismo las características de todo lo que está a la venta. Antes de decidirse querrá ver las dos o tres que más se aproximen a sus necesidades y presupuesto, pero hasta entonces debes facilitarle toda la información requerida. Y mejor si lo haces por escrito.

Estado. Si crees que diciendo que tu máquina está como nueva atraerás a un comprador que luego te la comprará a pesar de que descubra que no era cierto, estás en un gran error. Al ver que no se encuentra en el estado óptimo que él pensaba, no estará dispuesto a pagarte tanto. O pensará que le has hecho perder el tiempo y mirará tu oferta con peor criterio. Hay anuncios increíbles que parecen de chiste: "Compresor como nuevo, sufrió un incendio y conviene pintarlo. Funciona perfectamente, sólo es necesario cambiarle el motor y la correa"

Precio. Si quieres vender tu máquina usada deberás ofrecerla a un precio tal que sumado el transporte y, en su caso, reparación, legalización y adecuación a las normas de seguridad, debe resultar ventajosamente más barata que otra que se encuentre en un estado similar o mejor. Ten en cuenta que de no ser así, el comprador se decantará por la otra.

Cómo fijar el precio

El vendedor conoce la máquina, sus características y estado. El comprador, al principio de la búsqueda no suele tener idea de cuánto puede costarle adquirir la máquina. Ni siquiera qué características debe tener la máquina que mejor le resuelve su necesidad. Pedirá distintas ofertas y comparará. Pero no lo tendrá fácil, pues cada máquina será distinta y se encontrará en distintas condiciones.

Como norma general, resulta más fácil para el vendedor hacer una primera estimación del precio, aunque suele estar muy mal condicionado por lo que a él le costó. Puedes usar las fórmulas y los ejemplos que se indican más adelante en esta misma página.

Para poder llegar a un acuerdo, el precio que pidas por tu máquina debe cumplir varios requisitos:

  1. Que no sea superior al que permita al comprador conseguir una máquina equivalente en otro sitio.
  2. Que sea inferior al de una máquina equivalente con menos uso o menos deteriorada.
  3. Que al comprador le resulte provechoso comprarla y que pueda sacarle beneficio ya sea por el uso que le va a dar y el rendimiento que se le puede sacar o porque será capaz de revenderla en el futuro en caso de que deje de necesitarla.

Un error frecuente es indicar un precio por lo alto, sin haberlo analizado demasiado, en la creencia de que siempre habrá posibilidad de rebajarlo. Esa estrategia sirve si vendes un objeto, para el que existen miles de compradores potenciales. Pero para una máquina no suele haber demasiada demanda y si ahuyentas a un posible comprador, es posible que ya no encuentres otro (ver uno de los ejemplos reales al final de esta página).

Como vendedor tú marcas el precio al que te gustaría venderla, pero a ten en cuenta que sólo si cumple las condiciones anteriores encontrarás un comprador interesado.

Devaluación

 

Recuerda que excepto las obras de arte y algunos objetos de colección, todas las cosas y en particular la maquinaria y el mobiliario de taller pierden valor rápidamente por dos conceptos:

  1. El servicio postventa. Una máquina nueva o recién comprada tiene garantía del fabricante, cumple las normas del momento, dispone de recambios y servicio técnico, etc. Muchas veces, por todo eso, que es muy importante para sacarle el máximo rendimiento, se paga más que por el propio valor de la máquina. Y ese servicio se pierde irremediablemente a medida que pasa el tiempo.

  2. El avance tecnológico y la competencia hacen que cada vez las máquinas sean mejores y más baratas, por lo que las máquinas anteriores, incluso aunque estén completamente nuevas y sin usar, van perdiendo valor.

  3. Las máquinas se desgastan con el uso. Tienen un tiempo de vida previsto. A mayor edad, su mantenimiento se vuelve más costoso. Con el tiempo se vuelven menos precisas y menos estables. Más propicias a fallos. Vibran más, hacen más ruido. Los motores pierden potencia. Sin que se note se van quemando los circuitos eléctricos y electrónicos. Mecánicamente aumentan las holguras y se desgastan los cojinetes. Reciben golpes y se oxidan. El uso devalúa mucho a las máquinas. Dos máquinas idénticas, fabricadas al tiempo, pero una sin uso y otra muy usada tienen valores muy distintos.

Fórmula para el cálculo del precio

 

Al fijar el precio de una máquina de segunda mano hay que tener en cuenta el valor de la máquina nueva y los factores de depreciación. Como norma general para calcular el valor podemos usar la siguiente fórmula:

Vs = Valor actual de la máquina de segunda mano, en función de su edad equivalente (Eq).

 

Si Eq > 10 años

Vs = Vr - Ct - Cr - Cn

Si Eq < 10 años

Vs = Pn - Ct - Cr - Cn - (Pn - Vr) x (Eq / 10)

 

Eq = Edad equivalente de la máquina, en años. Una máquina que se ha usado de forma regular tiene una edad equivalente igual a su edad real. Una máquina que ha tenido un mal mantenimiento tienen una edad equivalente superior a la edad real. Una máquina que ha sido usada de forma esporádica y ha estado bien cuidada y guardada tiene una edad equivalente inferior a su edad real.

 

Pa = Precio pagado en su día por la máquina (sin IVA, transporte ni instalación.)

Pn = Precio actual de una máquina nueva equivalente puesta en el domicilio del comprador. Pn < Pa

Vr = Valor residual de la máquina o valor de achatarramiento. Vr aproximado = 0'25 € x peso (kg)

 

Ct = Coste de trasladar la máquina hasta el domicilio del comprador, incluyendo, si es necesario, el desmontaje y montaje.

Cr = Coste de las reparaciones necesarias para el correcto funcionamiento y sustitución de elementos desgastados. Es nulo si la máquina es nueva o está en perfecto estado.

Cn = Coste del peritaje y adecuación de la máquina a la actual normativa de seguridad. Es nulo en caso de que la máquina cumpla toda la normativa y tenga el correspondiente certificado de la CE. Y hasta 1800 € o más en caso contrario dependiendo de la complejidad y valor de la máquina.

Al final de la página se muestran varios ejemplos.

 

Sobrevaloración

 

Si eres el vendedor, probablemente creas que tu máquina vale más que lo que resulta de las fórmulas anteriores. Porque probablemente te estás fijando en el precio total que pagaste por ella, que incluía el transporte e instalación, la garantía, el IVA, etc.

Si crees que tu máquina vale más que el resultado obtenido con las fórmulas anteriores, trata de buscar argumentos de por qué el comprador habría de pagar por tu máquina más que por otras equivalentes y de convencerle de cuáles son las características que harán que si más adelante ya no la necesita, podrá venderla entonces también por más precio que el de otra similar.

 

Ejemplos reales

Todas las cantidades son sin tener en cuenta el IVA.

 

Ejemplo 1: Magnífico compresor para un gran taller

Tras cerrar por falta de rentabilidad un taller de chapa y pintura para automóviles, el propietario valoró y puso a la venta un gran compresor por 3000 euros considerando que estaba en buen estado y que a él le había costado el doble hacía cinco años. Probablemente aceptaría 2500€. Un comprador le ofreció 1500€ y el vendedor, considerando casi un insulto la oferta, no la tuvo en consideración.

Durante cuatro años en los que no encontró comprador que le diese el precio que él pedía, mantuvo el compresor en un guardamuebles por el que pagó 35€/mes, es decir más de 1600€ en total. Al cabo de ese tiempo el compresor tenía una edad de nueve años y algunas válvulas se habían deteriorado por falta de uso. Su revisión y reparación, aún no siendo compleja costaba unos 400 €. Las válvulas había que hacerlas a medida pues el fabricante ya no las suministraba como repuestos. Las opciones en ese momento eran arreglarlo, con lo que el coste total sería de 2000€ (1600 + 400) y seguir intentando venderlo como casi nuevo, aunque con nueve años es posible que nadie le diese más de 800€, lo que suponía una pérdida de 1200€ o venderlo tal cual estaba al primer postor. Acabó aceptando 500€ y quedó satisfecho al librarse del aparato para no tener que seguir pagando las cuotas del guardamuebles. En lugar de haber conseguido 1500€ cuatro años antes, acabó perdiendo 1100€ (500 -1600).

 

Conclusión: las máquinas exclusivas y las propias de un sector en crisis son difíciles de vender y no debe desaprovecharse ninguna oportunidad real de hacerlo.

 

Ejemplo 2: Sierra de carpintería sin uso

Un vecino nos ofreció por 30.000€ una sierra que no había usado -por lo que estaba completamente nueva- y que había comprado tres años antes por 40.000 € con intención de jubilar otra muy antigua. Pero en último momento decidió aprovechar la vieja hasta el momento que se estropease definitivamente. En el momento en que nos hizo la oferta podía conseguirse una máquina equivalente, de fabricación italiana en vez de inglesa, con todos los costes hasta su instalación en nuestro taller por 25.000 €. La del vecino fue comprada sin las protecciones y elementos de seguridad que hoy exigía la Ley. Adecuarla nos costaba 1000€ entre el informe del perito y los elementos que había que modificar. En esas condiciones, habríamos hecho muy mal negocio comprándosela por más de 24000€. Teniendo en cuenta la pérdida de la garantía, el tiempo necesario para adecuarla, etc., le ofrecimos 20.000€, que rechazó.

Como no encontró comprador que aceptase sus pretensiones, nuestro vecino achatarró su vieja sierra como había previsto inicialmente y empezó a usar la nueva máquina. Le dieron por la antigua menos de 100€ y no le cobraron por llevársela.

Durante los tres años siguientes, nuestro vecino dio a la máquina un uso continuado. Pero al cabo de ese tiempo se jubilaba y volvió a ofrecérnosla. Esta vez, aceptando los 20.000€. Aún estando en perfecto estado, había tenido un uso continuado durante esos tres años y, por tanto, calculábamos una devaluación del 30% (un 10% anual). Seguía sin cumplir la normativa y hacía tiempo que había perdido la garantía. En el futuro, por su escaso peso en hierro, si se estropeaba o dejaba de sernos útil como chatarra apenas nos darían 100€. Nuestra mejor oferta fue de 15.000€ y no la aceptó.

Tardó tres años más en conseguir vender la sierra, cuando entonces tenía nueve desde que la había comprado y sólo tres de uso. Nos enteramos porque nos la ofreció un intermediario alemán que se había hecho con todo el lote de máquinas. Es una práctica habitual que los intermediarios lejanos hagan un importante esfuerzo para vender las máquinas a otros talleres de la zona antes de incurrir en gastos de transporte. El intermediario nos pidió por la sierra, 'con el compromiso de revisarla, acondicionarla y legalizarla y con seis meses de garantía' como una gran oferta que había que aceptar antes de que se la llevasen a Alemania menos de 5000€, por lo que estimamos que nuestro vecino, que sólo nueve años antes había pagado por esa sierra 40.000 € (+ IVA), cuando la vendió al intermediario alemán apenas cobró 1000€ por ella. Es posible que incluso menos.

 

Conclusión: las máquinas se devalúan rápidamente aunque no se usen y si se usan se devalúan todavía más

 

Ejemplo 3: Vehículo regalado

En una ocasión necesitábamos dos pequeños vehículos para mover material entre el taller y la tienda. Buscábamos pequeñas furgonetas y encontramos una de segunda mano que nos convenía por estado y precio. El vendedor nos regaló otra igual que él había conseguido funcionando bien y gratis de un amigo con intención de aprovecharla para repuestos o por si se le estropeaba la primera, cosa que finalmente no hizo.

Como el segundo vehículo nos salió gratis, gastamos algo de dinero en acondicionarlo, darlo de alta, pasar la ITV y demás trámites para ponerlo en circulación.

Como había estado parado mucho tiempo, los neumáticos se habían aplanado y el coche vibraba mucho. Durante los meses siguientes, varias correas y manguitos tuvieron que ser sustituidos porque la goma se había vuelto quebradiza y se rompía. Los líquidos que habían estado en reposo habían dejado en los circuitos un poso sólido que cuando se desprendía acababa obturando válvulas... De lo primero que dejó de funcionar fue el aire acondicionado por lo que nos cocíamos en verano. Pero luego también se estropeó la calefacción y nos helábamos en invierno. Las puertas cerraban mal y muchas veces teníamos que dejar el coche abierto. Los soportes de goma del tubo de escape se rompieron y, por no gastar demasiado, lo sujetamos con cuerdas. Quien ha visto la película 'Esta casa es una ruina' se puede hacer una idea.

Recientemente decidimos enviar esta furgoneta al desguace después de comprobar las veces que había pasado en el taller, lo que nos había costado mantenerla y el tiempo que habíamos perdido cada vez que se había estropeado. Sin ninguna duda, la furgoneta por la que pagamos un precio adecuado nos había salido muchísimo más barata que la que nos habían regalado.

 

Conclusión: Las máquinas se deterioran aunque no se usen y las consecuencias del paso del tiempo pueden manifestarse en el futuro, no siendo visibles los defectos en el momento de la compra.

     
   
Última modificación el 06 julio 2016